Una definición sencilla de dislexia es el problema que presentan algunos niños y niñas para aprender a leer en una etapa evolutiva en la que este aprendizaje ya debería haberse conseguido (a partir de los 8 años).
Esta dificultad no es explicable por baja capacidad intelectual ni por problemas físicos o psicológicos. No es por tanto, falta de capacidad, esfuerzo, motivación ni falta de estimulación de los padres. Muchos autores señalan que para hablar de dislexia debe producirse un retraso de dos años en relación al nivel esperado de lectura con respecto a la edad cronológica.
Algunos autores no hablan de dislexia sino de trastorno específico de la lectoescritura ya que normalmente a la dificultad para leer se añaden problemas en el lenguaje escrito (mala letra, errores de ortografía). Cuando esta dificultad de aprendizaje de la lectoescritura aparece sin razón “evidente” se habla de Dislexia evolutiva.
La dislexia tiene un componente hereditario importante y hay estudios que afirman claramente una base neurológica. La expresión de sus “síntomas” es muy variable desde una dificultad grave o severa hasta una dificultad leve.
¿Cuál es la causa de la Dislexia?
No hay una única causa, sino un conjunto de éstas.
Muchos de estos niños tienen trastornos perceptivo-visuales, es decir, dificultad para percibir y organizar espacialmente de forma adecuada ciertas letras como b-d; p-q y las confunden al no tener una adecuada organización espacial ni bien adquiridos los conceptos derecha-izquierda en sí mismos y en relación a los objetos.
Otros niños disléxicos tienen mala memoria y dificultad para integrar estímulos auditivos o diferenciar sonidos similares entre sí. Por ello, al leer necesitan elaborar una imagen visual de lo que leen y darle un significado, y no pueden leer palabras abstractas, no concretas que no son traducibles de forma inmediata a una imagen visual.
El modelo actual más aceptado es el llamado modelo de lectura de doble ruta, según el cual, utilizamos dos vías para poder leer palabras escritas y darles significado:
• Ruta visual: reconocemos de forma global, como un todo, la secuencia de letras (palabra) para darle un significado.
• Ruta fonológica: mediante el mecanismo de conversión grafema- fonema, es decir, sonido-letra, pronunciamos la palabra escrita.
Se ha visto que los niños con dificultades de lectura pueden tener dañadas una o ambas rutas. Esto nos lleva a poder hablar de tres tipos de dislexia:
Disléxicos visual: la lectura usa la ruta fonológica y no la visual.
Dislexia fonológica: la lectura se produce únicamente por vía visual.
Dislexia mixta: problemas en las dos vías.
Esta dificultad es la que produce como síntomas habituales al leer la presencia de omisiones de letras, inversiones de sílabas, adiciones de letras o sustituciones de una palabra por otra (se por es, los por sol; cata por carta; careta por carta…). Otro conjunto de síntomas son la lentitud lectora, lectura silábica o poco fluida, perderse de línea en el texto, bloqueos en palabras largas o poco conocidas, etc. Es frecuente que los problemas citados de fluidez y/o exactitud lectora, provoquen además falta de comprensión de lo leído.
Por otro lado, la dislexia puede ir unida a problemas de aprendizaje y desajustes a nivel emocional y conductual tales como:
Disgrafía: deficiente realización de los trazos gráficos de la escritura.
Disortografía: frecuentes errores ortográficos.
Falta de atención y concentración o falta de memoria.
Aversión a leer y escribir.
Baja autoestima escolar y sentimientos de frustración.
Ansiedad, bloqueo emocional o conductas “agresivas”.
El diagnóstico de dislexia se basa en:
• La historia clínica del niño (desarrollo evolutivo, historia escolar, antecedentes familiares de interés ….).
• Observación de su desarrollo neurológico en sus patrones motrices (marcha, equilibrio, coordinación corporal, gateo, reptado, etc) y de la Lateralidad.
• Aplicación de pruebas psicométricas generales (medida de la inteligencia, atención y memoria, organización perceptiva) y de pruebas específicas de lectoescritura que indiquen un retraso o dificultad en el aprendizaje de la lectoescritura y que sirvan para detectar las causas que están originando dicha dificultad y que pueden “explicar los síntomas”
Batería aplicada:
Escalas de Inteligencia WECHSLER.
Pruebas de organización perceptiva (Bender, Figura de Rey..)..
Exploración de la lateralidad (Mano, ojo y pie).
Obtención de un Perfil Psicomotor.
Aptitudes Verbales básicas: vocabulario, razonamiento verbal, comprensión general...
Pruebas de discriminación auditiva-fonética.
Tareas de conciencia fonológica: realizar rimas, evocar palabras que empiezan o acaban igual, tareas de añadir o quitar fonemas a las palabras, tareas de deletreo y síntesis fónica.
Evaluación de los procesos lectores básicos:
Lectura oral: ritmo, exactitud y velocidad lectora.
Lectura Comprensiva: Comprensión lectora de frases y textos. Comprensión de enunciados con diferentes estructuras gramaticales.
Comprensión oral de textos.
Habilidad para estructurar un texto en partes.
Evaluación de los procesos de escritura:
Errores de Ortografía natural y arbitraria.
Empleo de Mayúsculas, signos de puntuación y signos de acentuación.
Ejecución de tareas de Copia y Dictado.
Escritura espontánea: descripción, redacción, resumen, invención de historias y finales...
Calidad de la escritura ( tamaño, presión y prensión de los instrumentos de escritura....).
Un diagnóstico a tiempo puede prevenir problemas de rendimiento escolar futuros.
En la etapa del 1er ciclo de Primaria (finales de 2º de Primaria o 3º) puede establecerse con seguridad el diagnóstico de dislexia. En etapas anteriores, los niños pueden cometer los errores citados y estos fallos son normales y no deben alarmarnos. Pero si persisten en el tiempo, es importante recurrir a un profesional (pedagogo o logopeda) que realice una valoración para iniciar tratamiento reeducativo lo antes posible.
TRATAMIENTO DE LA DISLEXIA.
Si un niño o adolescente tiene dislexia se lleva a cabo el siguiente abordaje:
CENINTE contacta con el centro educativo para llevar a cabo Asesoramiento a los profesores del "paciente" para consensuar y proponer las pautas metodológicas necesarias en las tareas de leer y escribir para que sus dificultades en esta área no influyan negativamente en su rendimiento escolar.
Un apoyo psicopedagógico individual y específico en CENINTE para abordar las dificultades de aprendizaje detectadas.
Colaboración familia-escuela y los profesionales implicados (logopedas, pedagogos)
El tratamiento de los problemas lectores se centra en la recuperación del mecanismo que funciona deficientemente.
Cuando las dificultades se centran en la ruta fonológica es imprescindible trabajar las habilidades de correspondencia de grafema a fonema y tareas de conciencia fonológica. Por el contrario, si las dificultades se encuentran en el reconocimiento de palabras hay que trabajar con tarjetas en la que estén el dibujo y la palabra escrita inicialmente y posteriormente sólo la palabra escrita y realizar actividades de velocidad lectora para estimular la memoria visual y ortográfica.
En cuanto a la metodología es muy importante adecuar el ritmo a las posibilidades del niño, trabajando estas actividades de forma agradable, con sensibilidad a las necesidades globales del niño y propiciando continuamente el éxito en la tarea.
Es un proyecto que nace ante la necesidad de dar respuesta a las dificultades o problemas que surgen durante las distintas etapas educativas (primaria, secundaria, bachillerato, universidad). Contamos para ello con profesionales cualificados en magisterio, ciencias, letras, idiomas, un pedagogo y un logopeda capaces de diagnosticar y tratar estas alteraciones.
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CONTACTO:
E-mail.: ceninte@gmail.com // Teléfonos: 644-308-515 / 644-482-980
Los primeros años de vida son cruciales para el desarrollo posterior de la persona puesto que la dependencia del niño a los que le rodean y la plasticidad cerebral, que hay en esta etapa, requieren de un ambiente social y afectivo que le permita estimular y satisfacer sus necesidades asi como desarrollar al máximo sus capacidades.
Es importante tener en cuenta que el desarrollo en estas edades es progresivo y trascendental para su evolución futura, por lo que es imprescindible para padres conocer las diferentes etapas por las que los niños.van pasando.
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