Los primeros años de vida son cruciales para el desarrollo posterior de la persona puesto que la dependencia del niño a los que le rodean y la plasticidad cerebral, que hay en esta etapa, requieren de un ambiente social y afectivo que le permita estimular y satisfacer sus necesidades asi como desarrollar al máximo sus capacidades.
Es importante tener en cuenta que el desarrollo en estas edades es progresivo y trascendental para su evolución futura, por lo que es imprescindible para padres conocer las diferentes etapas por las que los niños.van pasando.

jueves, 4 de julio de 2013

ADQUISICIÓN DE LA MARCHA

La adquisición de la marcha autónoma aparece en el período de edad comprendido
entre los 12 y los 18 meses, no existiendo un único momento para todos
los niños, ya que depende de su ritmo de maduración por un lado, y de la estimulación
y ganas de desplazarse del propio niño por otro.
La correcta alimentación y condiciones físicas necesarias, así como la afectividad
y el refuerzo de los padres, también son básicas para que el niño avance en
su evolución, intentando siempre demostrar de lo que son capaces.
Es importante procurar que en su tentativa de andar no tenga una caída brusca
que le asuste y le retraiga en sus nuevos intentos, pero si ha ocurrido, lo mejor
es no darle importancia y ponerlo a andar inmediatamente. Si notamos que tiene
miedo, será conveniente ir poco a poco, ofreciéndole ayuda en todo momento
hasta que ya no sea necesaria.
Si el niño gatea, se levanta, se desplaza autónomamente, pero sigue sin andar
después de los dieciocho meses, conviene repasar todo lo anteriormente dicho y
consultar con un especialista a fin de descartar alguna problemática física que
impida la realización de la marcha de forma natural.
En cualquier caso y salvo prescripción especializada, podemos ayudar a los
niños teniendo en cuenta las siguientes sugerencias y formas de actuación:

Sugerencias a los padres:

• El niño puede jugar solo y espontáneamente con pelotas y juguetes, pero
disfrutará mucho más si juega junto a alguien.
• Antes de que llegue a caminar, puede disfrutar de juguetes con soporte
(correpasillos), para que, al empujar, se muevan lentamente. Los juguetes
más pesados para empujar son muy útiles porque pueden reclinarse
sobre ellos e ir perdiendo el miedo.
• El niño se acerca cada vez más a dar sus primeros pasos con ayuda; hasta
que llegue a caminar pasará por varias etapas, desde que lo sujetamos
con ambas manos para que esté en equilibrio, hasta que una sola mano
es suficiente y poco a poco sólo nuestra presencia le animará a desplazarse
de pie.
• A esta edad no sólo necesita explorar y experimentar, también necesita
el reconocimiento de su éxito. Su maduración como persona depende
de su autoestima, la cual hay que alimentar positiva y constantemente.
Sentirse querido, atendido y escuchado es tan necesario como el alimento,
el sueño o el paseo. Los padres y educadores tenemos la responsabilidad
de hacer que el niño sea un niño feliz y de ayudarle en su
aprendizaje.

Independientemente de todo esto, es preciso tener en cuenta las siguientes
formas de actuación.

• Acariciar sus pies, jugando con los dedos.
• Tocarle la barriguita y el pecho cuando esté desnudo y que movilice piernas
y pies.
• Reaccionar juntos, ante su imagen reflejada en un espejo con gestos, risas,
muecas, movilizaciones de piernas y pies... así se dará cuenta de que
tiene un cuerpo propio y de que sus movimientos son exclusivamente suyos.
Todos estos conocimientos que va adquiriendo le ayudan a reforzar
su identidad.
• Animarle a mover el cuerpo con deseos de bailar, cuando suene la música
con diferentes ritmos de canciones infantiles conocidas.
• Proporcionarle libertad de movimientos, siempre bajo control y vigilancia.
• Practicar con el niño ejercicios suaves de flexión y extensión de piernas,
brazos y todo el cuerpo, para fortalecer su musculatura y mejorar el control
físico sobre sí mismo.
• Sentar al niño de forma que su espalda quede sujeta a la pared, con las
piernas extendidas en forma de “uve”, aumentando progresivamente el
tiempo de permanencia en esta posición.
• Ayudarle a permanecer sentado en distintos sitios: taco, silla, taburete...
con los pies apoyados en el suelo.
• Favorecer el desarrollo de los reflejos de protección (echar las manos al
suelo para protegerse y/o no caer), ante las caídas hacia los lados y hacia
delante.
• Dar pequeños empujoncitos a ambos lados de su cuerpo y hacia atrás
para que tenga que apoyar una mano en la pared que le sujete y mantenga
en equilibrio.
• Poner al niño de rodillas, impulsándolo hacia el suelo, de forma que apoye
las manos para no caerse. Si no lo hace por sí solo, le sujetaremos los
brazos extendidos a la altura del codo y se los lanzaremos hacia delante.
• Tomar al niño por las axilas de pie, para que dé pasitos, elevándolo ligeramente
por una axila para que apoye su peso y levante el otro pie hacia
delante.
• Mantener al niño de pie cogido a un mueble, pidiéndole que alcance un
objeto situado en el mismo.
• Poner al niño de pie frente al adulto, que se situará delante de él agachado
con un juguete en la mano; lo animaremos para que se acerque hacia
nosotros a traernos el juguete.
• Una de las mejores formas de incitar al niño a que se ponga de pie y camine
es echar carreras con él. Marcar un punto de salida del que debéis
partir los dos y una meta que no esté muy lejos; colocarse de rodillas con
él en la línea de partida; gritar: “preparados, listos, ya” y comenzar la carrera.
Al principio el niño correrá a gatas, pero pronto querrá ganar.
• Animar al niño a sujetarse sobre una silla, apoyando el peso sobre las
dos piernas y agarrándose con cuidado. No perderlo de vista mientras se
mueve tanteando el terreno y alabar los esfuerzos que realiza. Si se niega
a moverse, ayudarle con pequeños empujoncitos hasta que intente iniciar
un pequeño desplazamiento. Pedirle que alcance un juguete situado
al otro lado de la mesita. Se caerá muchas veces, pero, si no se asusta
demasiado, lo volverá a intentar, olvidándose temporalmente del gateo.
• Celebrar los movimientos correctos que den respuesta a las peticiones
del adulto.

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