Los primeros años de vida son cruciales para el desarrollo posterior de la persona puesto que la dependencia del niño a los que le rodean y la plasticidad cerebral, que hay en esta etapa, requieren de un ambiente social y afectivo que le permita estimular y satisfacer sus necesidades asi como desarrollar al máximo sus capacidades.
Es importante tener en cuenta que el desarrollo en estas edades es progresivo y trascendental para su evolución futura, por lo que es imprescindible para padres conocer las diferentes etapas por las que los niños.van pasando.

jueves, 4 de julio de 2013

LOS NIÑOS QUE MUERDEN

Morder es un comportamiento que puede aparecer en niños de dos y tres
años. Las razones por las que los niños muerden varían de unos a otros. Algunos
muerden por frustración o simplemente para proteger lo que consideran que es
suyo. Otros lo hacen cuando se sienten amenazados, agobiados o inferiores en
términos de fuerza o de capacidad verbal o simplemente para llamar la atención
del adulto.
Si aparece, este comportamiento necesita atención inmediata.

¿Qué se puede hacer?


1. Detectar la causa del problema

— Identifica la causa de la conducta de morder: Tanto padres como
educadores deben observar una serie de variables que nos ayudarán
a determinar la causa del problema para poder actuar adecuadamente.
Así habrá que observar: en que momento muerden más,
a qué horas, en qué actividades (grupo, individual...) si muerden al
que está mas cerca o buscan a la “víctima”. Si lo hacen para conseguir
algo, para defenderse o como modo habitual de interaccionar
con los compañeros.

— Aprende a reconocer los signos que indican que el niño está a punto
de morder.

— Evita o adapta en lo posible estas situaciones (prevención) ofreciendo
alternativas, o contrólalas directamente, enseñando al “mordedor”
a actuar de otra manera.

2. Actuar cuando la conducta ha ocurrido

— Orienta el comportamiento de forma inmediata y firme, sentando la
regla “Prohibido morder”

— Centra toda tu atención en la “víctima”: “Esto duele ¿verdad? Si por
ejemplo el niño muerde por un juguete, debe de dársele al niño que ha
sido mordido. Esto enseñará a los niños que muerden que esta conducta
no da buenos resultados (no se le presta atención, no consigue
lo que quiere...)

— Si el “mordedor” todavía esta enfadado, llévalo a donde pueda tranquilizarse.
Si está muy enrabietado puedes sujetarlo firmemente por
la espalda. Esta postura te ayudará a hablarle tranquilamente para
calmarlo y evita el peligro de recibir una mordedura o una patada.

— Dile: “Después hablaremos de esto” en lugar de bombardearlo con
preguntas tales como “¿Por qué has mordido?”, en caliente. Un niño
enfadado nunca te contará por qué ha actuado de una forma determinada.

— Establece una consecuencia apropiada. Ésta será diferente en cada
caso, pero debes asegurarte de que sirva para que el niño aprenda
que ese comportamiento conllevará una consecuencia negativa para
él (separarlo del grupo, privarle de algo...).

— Hazle saber al “mordedor” que morder no es un juego, que duele de
verdad, que no es una forma buena de llamar la atención.

— Trata de reunir al “mordedor” y a su “víctima”, y si es posible (según
la edad) ayúdales a verbalizar la situación y a hacerle ver al agresor
que hay otras formas de reaccionar que no conllevarán situaciones
conflictivas.

— Refuerza el buen comportamiento del “mordedor” siempre que ante
una situación de conflicto reaccione sin morder, haciéndole consciente
de su buen comportamiento.

— ¡CUIDADO! Si el niño oye hablar constantemente de su manía de morder
o si se le etiqueta con un apodo negativo “el mordedor”, conseguirás
que se sienta reforzado mordiendo. Si tienes que hacer algún
comentario hazlo siempre cuando el niño no está presente.

RECUERDE:


Recuerde que morder asusta tanto al niño que muerde como a su
“víctima”. Generalmente se trata más de una respuesta impulsiva que
consciente ante una situación. Los niños necesitan que se les enseñe a
reconducir esta conducta.

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