¿Nacer en un parto múltiple significa que todos los bebes van a ser iguales en
sus características personales?
¿Los padres tratan por igual a todos los niños nacidos en un parto múltiple?
En principio sí, pero las propias respuestas de los niños hacen que la relación padres-
niños-entorno sea diferente en cada caso y por tanto, a pesar de ofrecerles y
tratarles por igual, todas las relaciones son diferentes, por ejemplo:
Junto al niño que acepta todo lo que se le propone y establece relaciones
estables y agradables con los que están a su alrededor, podemos
encontrar al que rechaza o se niega a recibir lo que se le ofrece provocando
una reacción diferente en las personas de su entorno.
El niño simpático, risueño y cariñoso, también provoca interacciones
distintas al que se muestra más serio, distante, o retraído.
El niño tranquilo y atento, aprende de forma diferente al que es movido
y disperso..., etc.
Por tanto, los niños son diferentes en función de sus propias características
personales y de la relación que establecen con el entorno y es la aceptación de
esta diferencia lo que les permite crecer como personas únicas. Si esto es así ¿Por
qué nos empeñamos en que los hijos de partos múltiples sean y respondan igual?
¿Por qué intentar darles un trato exactamente igual si cada uno es y reacciona de
forma diferentes ante las mismas situaciones?
Es cierto que
Los hermanos de partos múltiples pueden tener problemas de identidad personal,
es decir, les cuesta mucho considerarse seres únicos, distintos y responsables
de sus actos, por eso es habitual que durante la primera infancia hablen en
plural “nosotros...”.
Los hijos gemelos, mellizos, etc. nunca están solos y desde su más tierna infancia
cuentan con un perfecto compañero de juegos; esto precisamente puede convertirse
en una desventaja, porque tienden a aislarse del entorno, evitando respuestas de
competitividad o de afectividad con otros niños que podrían resultarles beneficiosas.
Por eso es recomendable
Que los padres aprendan cuanto antes a diferenciar a sus hijos. Hay que propiciar
un trato único y específico a cada uno, en función de sus gustos y su carácter, al igual que hay que propiciar que sientan, cuanto antes, que son seres únicos
y diferentes el uno del otro y no un “dúo”.
Aunque sean muy similares (–o no–) son individuos bien diferenciados y
como tales tienen derecho a una identidad propia. Esta se irá constituyendo a
partir del exterior: es éste quien les dará los elementos para sentirse singulares.
Es importante tener en cuenta las siguientes orientaciones:
• Aprender a diferenciar el potencial de cada niño y animarle a desarrollarlo.
• Evitar comparaciones entre ellos: “X empezó a andar antes que Y” “Y come
mejor que X”...
• No aplaudir más las habilidades de uno que las de otro.
• Tener en cuenta las preferencias de cada uno y respetarlas por igual. Ambos
no tienen por qué tener los mismos intereses.
• Procurar que los conflictos se resuelvan entre ellos.
• Permitir enfados y “pequeñas discusiones” entre los niños. Con esto se
lucha por un lugar y es parte del proceso de individualización.
• En caso necesario dirigir los castigos al que se lo merece, no a los dos ya
que esto provoca rivalidades.
• Debemos otorgarles un tiempo individual, a solas, de forma constante
y precisa, en donde les escuchemos y les permitamos hablar tranquilamente,
sin juicios, simplemente transmitiendo por medio de nuestra presencia
la importancia de su ser. De esta forma, a pesar de compartir a los
padres continuamente, tendrán una relación íntima y propia que favorecerá
su seguridad y autoestima, gracias a un tiempo que sabrán suyo.
• La mejor forma de tratar a estos hermanos y, en general, a cualquier niño, es
preocuparnos de devolverles un reflejo positivo de sí mismos, ya que a partir del
concepto que tengamos de cada uno, se construirá su auto imagen, reforzando
todas las acciones encaminadas a crecer y a adquirir independencia.
• Evitar que la madre se encargue de uno y el padre de otro, todos, padre,
madre y niños deben disfrutar e interactuar con todos.
Otros aspectos a tener en cuenta:
• Tradiciones como vestirlos iguales, tienen repercusiones en su representación.
Ya tienen suficiente con “verse” en otra persona, como para que
encima se busque una mayor similitud.
• Es conveniente acostarlos en camas separadas.
• Evitar llamarles “los gemelos”, de esta manera damos siempre un matiz
de identificación entre ellos.
• De cara a la escuela, es recomendable situarlos en aulas distintas, con el
fin de facilitar su proceso de individualización.
No hay comentarios:
Publicar un comentario